Las falsas afirmaciones de los medios sobre el sistema planetario de TRAPPIST-1

El anuncio del descubrimiento de al menos cuatro planetas de tipo terrestre en la zona habitable de la estrella TRAPPIST de un total de siete planetas, es sin duda una de las noticias del año en este campo y que probablemente sea el comienzo de próximos descubrimientos de la misma índole en los próximos meses.

Impresión artística desde la superficie de uno de los planetas de TRAPPIST-1

Impresión artística desde la superficie de uno de los planetas alrededor de TRAPPIST-1. Créditos: ESO.

Como siempre, los medios generalistas de comunicación se apresuran a “exagerar” los datos obtenidos de tal hallazgo para llamar la atención del gran público y así conseguir una mayor difusión de la noticia. En numerosas ocasiones confunden términos y en la mayoría de casos la noticia peca de ser errónea y en alguna ocasión llega incluso a ser falsa.

Por ello, aun con riesgo de no ser lo suficientemente preciso, no soy astrónomo ni astrofísico, simplemente un humilde aficionado, pasaré a desgranar algunos datos que hemos podido escuchar y leer estos días en relación a esta noticia y pueden crear confusión por ser parcialmente erróneos o inexactos:

  • Un planeta terrestre no es un planeta similar a la Tierra. Los planetas terrestres, telúricos o rocosos (cualquiera de estos adjetivos es correcto) son planetas formados principalmente por silicatos y con un núcleo de hierro. En nuestro Sistema Solar interior por poner un ejemplo, son denominados planetas terrestres Mercurio, Venus, nuestro planeta y Marte, y de sobra sabemos que ninguno es similar a nuestro planeta. Fuera de nuestro planeta puede haber planetas terrestres de diferentes tipos a los que conocemos, que igualmente poco tienen que ver con nuestro hermoso planeta, como pueden ser planetas de hielo, planetas océano, supertierras, planetas de carbono… Todos ellos se denominan planetas terrestres pero están lejos de ser planetas análogos a la Tierra.
  • La estrella TRAPPIST-1 es una pequeña estrella enana roja de tipo espectral M8. En algún medio obvian alguno de estos adjetivos y pasaría a ser un dato erróneo. Una estrella “roja” a secas bien puede ser una estrella supergigante roja que es como se convertirá nuestro Sol dentro de unos 5000 a 6000 años cuando consuma todo su hidrógeno de su núcleo lo que provocará que aumente su volumen y luminosidad llegando a ser 260 veces mayor y 2000 veces más luminosa que en la actualidad. Por otro lado una enana roja como TRAPPIST-1 o como la estrella más próxima al Sol que es Proxima Centauri, son estrellas muy frías con una temperatura entre 2500 y 5000ºK y un tamaño entre 0,08 y 0,8 masas solares. Al consumir muy lentamente el hidrógeno de su núcleo la vida de este tipo de estrellas es muy larga y son probablemente el tipo de estrella más abundante del universo, por ello el hecho de detectar planetas extrasolares en este tipo de estrellas aumenta las posibilidades de encontrar planetas “potencialmente habitables”.
  • Un planeta “potencialmente habitable” solo quiere decir que se encuentra en una región orbital a una distancia de su estrella donde posiblemente en caso de tener agua, ésta se pueda encontrar en estado líquido en su superficie. Decimos posiblemente porque para que un cuerpo conserve agua en estado líquido se tiene que dar una serie de circunstancias favorables además de encontrarse a una distancia apropiada como tener una masa entre 0,5 y 10 masas terrestres, una presión atmosférica, excentricidad orbital, rotación planetaria y unas propiedades atmosféricas adecuadas, entre otros factores. Entre los planetas descubiertos en el sistema de TRAPPIST-1 de momento solo hay cuatro y no siete los planetas que orbitan a una distancia adecuada. Otro factor a tener en cuenta es el “acoplamiento de marea”, al estar los planetas tan próximos entre sí es posible que siempre muestren la misma cara a su estrella, teniendo un lado permanentemente de día y el lado opuesto con noche perpetua con un tiempo de traslación y rotación similar (como la Luna por ejemplo respecto a la Tierra), o bien si la excentricidad orbital es la adecuada podría ser que tuvieran algún tipo de resonancia orbital respecto a su estrella (como Mercurio con el Sol). En el primer caso es posible que en caso de tener agua se encuentre en los bordes del planeta cercanos a la zona nocturna y más que posible en forma de hielo en el lado oscuro.
Gráfico comparativo de las órbitas del sistema estelar TRAPPIST-1 con los planetas del Sistema Solar interior y Júpiter y las lunas galileanas.

Gráfico comparativo de las órbitas del sistema planetario de TRAPPIST-1 con los planetas del Sistema Solar interior y Júpiter y las lunas galileanas. Créditos: ESO.

  • Por otro lado desconocemos si tienen atmósfera y que tipo de características tienen en caso de tenerla. Esto sería uno de los factores más importantes para la posibilidad de mantener agua en estado líquido en su superficie en los cuatro planetas que se hayan en la región “potencialmente habitable”. Por poner un ejemplo el planeta Venus se haya muy cerca del límite interior de esta región del Sol y su densa atmósfera está compuesta principalmente por dióxido de carbono y tiene un gran efecto invernadero calentando el planeta a temperaturas tan altas que el agua desaparecería. En cambio si se hayan cerca del límite exterior podría dar lugar a que el agua estuviera presente en forma de hielo.

Analizados brevemente estos cuatro puntos podemos decir que sin duda los próximos años de estudio de este sistema planetario se antojan emocionantes y el hecho de encontrar planetas de tipo terrestre alrededor de estrellas enanas rojas hacen pensar que su frecuencia posibilitará el que algún día de todos los que se vayan descubriendo gracias a telescopios de nueva generación y nuevas técnicas de detección, quizás encontremos un planeta “gemelo” a la Tierra y así soñar con la posibilidad de porqué no, haya alguna probabilidad de encontrar “vida”.

Desde este humilde blog recomendamos siempre contrastar los datos y consultar fuentes más creíbles para realmente conocer los datos objetivos del hallazgo. Recomendamos por tanto la lectura del artículo publicado por el astrofísico Daniel Marín en su blog Eureka o la web de la revista Nature en inglés, por poner algún ejemplo. Gracias a internet cuesta muy poco estar mejor informado, es simplemente cuestión de varios clics para encontrar mejores fuentes informativas.

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Publicado el 24 febrero, 2017 en ESPACIO PROFUNDO y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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