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¡Hasta pronto Starman! El Falcon Heavy de SpaceX despega con éxito

Pues salió bien la jugada a SpaceX con el vuelo inaugural del cohete pesado Falcon Heavy y la carga compuesta por un Tesla Roadster y su “conductor” Starman, un maniquí que orbitará el Sol hasta el fin de nuestros días.

Impresionante es poco adjetivo para describir el lanzamiento. La expectación era máxima por los continuos retrasos en el desarrollo del vector. El Falcon Heavy despegó desde Cabo Cañaveral con sus 27 motores Merlin funcionando al unísono, convirtiendo al lanzador en el más potente en servicio en la actualidad y cuarto en capacidad de carga diseñado en la historia, tras el Saturno V, el N1 y el Energía.

Los 27 motores del Falcon Heavy

Los 27 motores del Falcon Heavy

La apuesta era difícil, el lanzador se compone de tres etapas similares derivadas de la primera etapa del lanzador Falcon 9, las laterales ya habían sido usadas y recuperadas tras un vuelo anterior. En cambio la central es la que tuvo que ser rediseñada desde cero para poder aguantar las cargas de las laterales. Cada primera etapa se compone a su vez de nueve motores Merlin en configuración octaweb, un octógono con un motor situado en el centro. Tras el lanzamiento las etapas laterales se desprenderían primero y aterrizarían en tierra y la etapa central en una barcaza situada en alta mar.

Falcon Heavy en la plataforma de lanzamiento

Falcon Heavy en la plataforma de lanzamiento

La carga de la misión era la de poner en órbita solar al coche del mismo Elon Musk, un Tesla Roadster descapotable y adornado con un maniqui bautizado como Starman.

Pues así y todo cerca de las 22 horas horario peninsular rugieron los 27 motores sin ningún problema. Se elevaron ante la mirada de espaciotrastornados unos, incrédulos otros, al ver semejante bestia capaz de emerger de la tierra rumbo al cielo. Las etapas laterales se desprendieron y en una coreografía perfecta, volvieron a tierra aterrizando al unísono, dejando una de las imágenes mas icónicas de nuestros días.

Las etapas laterales del Falcon Heavy aterrizando al unísono

Las etapas laterales del Falcon Heavy aterrizando al unísono

La etapa central no corrió la misma suerte, se perdió estrellándose lejos de la barcaza a una gran velocidad y ya solo faltaba ver la abertura de la cofia y el estado de la carga ahora ya en el espacio. A ritmo de David Bowie la cofia se abrió y nos descubrió a Starman, el viajero de las estrellas, a bordo de un descapotable rojo y nuestro planeta al fondo. La carga ni va a Marte ni orbitará Marte, orbitará el Sol solo que a lo largo de su órbita el punto más lejano o afelio cruzará la órbita de Marte y llegará al cinturón de asteroides, ¿parece sencillo de explicar no?

Falcon Heavy Starman Tesla

Falcon Heavy Starman Tesla

Falcon Heavy Starman Tesla

Falcon Heavy Starman Tesla

Pues bien ahora viene la cuestión, ¿que será lo próximo?. Tras tener en su poder el vector con mayor capacidad de carga del mundo y a un costo muy por debajo del mercado actual, la empresa ha declinado la posibilidad de mandar vuelos tripulados con este lanzador. Certificar un vector para vuelos tripulados requiere de muchos tests y eso es tiempo y mucho dinero y de momento su carguera operativa Dragon y su futura versión tripulada la podrían lanzar con el Falcon 9, que ya tiene un buen bagaje a cuestas. Ya habían cancelado la versión de la Dragon para Marte y el vuelo cislunar y antes habían conseguido reutilizar la Dragon de carga para órbita baja. Según SpaceX, ahora se dedicarán a terminar la Dragon tripulada que ya tiene su retraso, el desarrollo del nuevo motor Raptor e iniciar el desarrollo del BFR (Big Falcon Rocket o “Big Fucking Rocket” como prefiera), un lanzador que esta vez sí, se convertiría en el mayor de la historia, por encima del Saturno V y “reutilizable”, ahí es nada. El desarrollo del vector puede que lleve más de diez años pero todos hemos visto el Falcon Heavy despegar, aterrizar sus etapas laterales y a Starman en un descapotable rumbo a ninguna parte…, si han podido realizar esto, ¿por qué no van a poder desarrollar el BFR?

Hay un plan B, que sería un Big Falcon Heavy pero en vez de dos etapas laterales, podría tener cuatro etapas o quien sabe. La etapa central debería ser rediseñada y la cofia a decir verdad se quedaría pequeña para tal aumento de capacidad de carga. Pero esto ya es harina de otro costal, de momento disfrutemos con haber sido testigos del vuelo inaugural del Falcon Heavy, se puede decir que “La conquista “privada” del espacio ha comenzado…”

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La era del transbordador espacial 1981-2011

Acabada la conquista por la Luna en los años 70, los americanos desecharon la experiencia conseguida con sus misiones Apolo y el superlanzador Saturno V en favor del acceso al espacio mediante una nave reutilizable que pudiera abaratar los costes de acceso de tripulación y cargas al espacio y la posibilidad de mantener una estación espacial tal como lo hacían sus enemigos los soviéticos. Es decir cambiaron la conquista de los mundos cercanos (Luna, Marte, asteroides, por ejemplo) por el acceso barato a órbita baja. En plena Guerra Fría querían una gran nave maniobrable que pudiera volver en tan sólo una órbita y poder lanzarla desde cualquier centro espacial a cualquier tipo de órbita para cualquier eventual misión en cualquier parte del globo. Lo querían todo. Acabada la carrera espacial con la conquista lunar y otra serie de gastos en guerras como Vietnam condujeron a continuos recortes en el presupuesto de la NASA en aquélla época e hicieron abandonar la posibilidad de mantenerse en la Luna o llegar a Marte y la construcción de una estación espacial americana.

Transbordador espacial Columbia

Imagen del primer transbordador Columbia en la rampa antes del lanzamiento. (12-abril-1981. Créditos: NASA)

En cambio los militares si veían con buenos ojos el desarrollo del transbordador e hicieron una serie de requerimientos y capacidades para esta nueva nave. Tantas necesidades iniciales supusieron un tremendo aumento de costes y cambios en el diseño final, unido a algunos pequeños olvidos necesarios por la necesidades del ahorro, como la falta de una vía de escape para los astronautas en caso de que surgiera algún problema en el lanzamiento o reentrada, hicieron que tras sólo dos fallos en 128 misiones acabaran con la vida de dos tripulaciones de astronautas y la pérdida de credibilidad en todo este revolucionario y sofisticado sistema de acceso al espacio, además de mayores costes en mantenimiento y mejora de seguridad en cada misión.

El STS Atlantis acoplado a la estación espacial soviética Mir

El STS Atlantis acoplado a la estación espacial soviética Mir

La icónica nave, donde llevaba la tripulación y la carga, despegaba en vertical acoplada a un gran tanque central desechable de hidrógeno y oxígeno líquidos unido a dos boosters reutilizables o SRB. El vehículo orbital era la única parte que llegaba a órbita y contaba con tres motores SSMEs y una capacidad de carga de cerca de 25 toneladas a órbita baja. En su vuelo inaugural el 12 de abril de 1982 el Columbia tenía una tripulación de solo dos astronautas, el veterano John Young que pisó la Luna en la misión Apolo 16 y el novato Robert Rippen. En adelante se aumentó la tripulación hasta siete tripulantes para un vuelo rutinario.

El STS Atlantis en su última misión sobrevolando Australia

El STS Atlantis en su última misión sobrevolando Australia

Acabada la Carrera Espacial y la conquista de la Luna, los transbordadores han sido durante 30 años, el único sistema americano de acceso al espacio. Una vez retirados, actualmente están desarrollando la cápsula Orión y el lanzador SLS y a su vez subvencionando varios proyectos de empresas privadas, como lo son la cápsulas no tripuladas Dragon de la empresa SpaceX, la nave Cygnus de Orbital Sciences y el Dream Chaser de Sierra Nevada Corporation y las tripuladas Dragon de SpaceX y Starliner de Boeing.

Estos fueron los transbordadores americanos puestos en servicio y sus misiones más importantes:

Enterprise (1977). Vehículo de pruebas y primer vuelo de un transbordador.
Columbia (1981-2003). Completó 27 misiones y se desintegró en la reentrada de su 28º misión, el 1 de febrero de 2003. Fué el primero en estar en funcionamiento, el primero en portar el Spacelab, un laboratorio espacial reutilizable que voló en 23 misiones entre 1983 y 1998, y puso en órbita el telescopio de rayos-x Chandra.
Challenger (1983-1986). Completó 9 misiones y se desintegró en la reentrada de su 10º misión, el 28 de enero de 1986, siendo el primero en ser accidentado. En su segunda misión, Sally Ride se convirtió en la primera americana en viajar al espacio y en la sexta Kathryn Sullivan, en la primera mujer americana en realizar un paseo espacial.
Discovery (1984-2011). Realizó un total de 39 misiones, siendo el más utilizado de todos los transbordadores. Fué el encargado de poner el telescopio espacial Hubble en órbita, realizó también dos misiones de servicio al telescopio, y se encargó de poner en órbita la sonda Ulysses para el estudio del Sol. Realizó acoplamientos con la estación espacial rusa Mir (2 misiones) y colaboró en la construcción de la Estación Espacial Internacional (10 misiones). Su último vuelo fué el STS-133, lanzado el 24 de febrero de 2011.
Atlantis (1985-2011). Realizó un total de 32 misiones, algunas de ellas militares clasificadas. Puso en órbita la sonda Magallanes rumbo a Venus y la sonda Galileo rumbo a Júpiter. Realizó acoplamientos con la estación espacial rusa Mir (7 misiones), una misión de servicio del telescopio espacial Hubble y colaboró con la construcción de la ISS (12 misiones). Fué el último transbordador en realizar una misión espacial, la STS-135 el 8 de julio de 2011.
Endeavour (1992-2011). Construído como sustituto del fallido Challenger, realizó un total de 25 misiones. Realizó una misión de servicio del telescopio Hubble, se acopló con la estación espacial rusa Mir (2 misiones) y colaboró con la construcción de la ISS (11 misiones). Su última misión fué la STS-134, lanzado el 16 de mayo del 2011.

El transbordador espacial Endeavour en la misión STS130

El transbordador espacial Endeavour en la misión STS130 (9-feb-2010. Créditos: NASA)

El Burán soviético. La extinta Unión Soviética por su parte, construyó un transbordador muy similar y algo más avanzado que el americano, dentro del Programa Energía-Burán. Iniciaron la construcción de un total de 5 orbitadores, los cuáles sólo terminaron uno completamente y hasta ocho vehículos de pruebas. Realizó su primera y única misión el 15 de noviembre de 1988 de forma totalmente automática sin tripulación, característica que no tenían los homólogos transbordadores americanos. Con unas mayores capacidades de carga, autonomía en el espacio y maniobrabilidad, en su diseño se incorporó también un sistema de asientos eyectables para que en caso de que surgiera algún problema, la tripulación tuviera posibilidad de escapar del desastre. Con sólo un vuelo realizado el programa fue desmantelado por falta de fondos, habiendo superado tecnológicamente al americano pero nunca usado con tripulación.

El transbordador Buran soviético y el cohete Energía en la rampa

El transbordador Buran soviético y el cohete Energía en la rampa

Para una mayor y mejor información del transbordador americano y el Burán soviético, recomendamos el blog Eureka y ahora en Naukas, del divulgador español Daniel Marín, quien conoce todo acerca de ambos programas de estas dos superpotencias espaciales. Enlaces del shuttle aquí, y del Burán aquí y aquí

Los polos y anillos de Júpiter captados por la sonda Juno

A diferencia de los polos de Saturno y su increíble hexágono, la sonda Juno de la NASA ha observado en sus primeras órbitas los polos de Júpiter a un gran nivel de detalle, donde al desaparecer las bandas horizontales características de la atmósfera joviana aparecen un gran número de remolinos y corrientes de convección.

Aquí les mostramos la secuencia del último paso de la sonda Juno por el perijovio o punto más próximo al planeta en su órbita altamente eclíptica e inclinada para poder observar los polos.

Secuencia de imágenes tomadas por la sonda Juno orbitando a Júpiter

Secuencia de imágenes tomadas por la sonda Juno orbitando a Júpiter. Créditos: NASA.

Dado que la inclinación de Júpiter es mínima, no se pueden ver directamente los vórtices del planeta con la cámara JunoCam pero sí pueden obtenerse los datos mediante otros instrumentos, dando lugar a esta bella composición publicada por el equipo de la sonda el pasado jueves:

Polo sur de Júpiter captado por la sonda Juno

Polo sur de Júpiter captado por la sonda Juno. Créditos: NASA.

La sonda Juno da una órbita a Júpiter cada 53 días. En tan solo dos horas la sonda pasa del polo norte cruzando el perijovio hasta el polo sur para recabar la mayor cantidad de datos con sus instrumentos. La sonda, mucho más modesta que la Cassini, tiene como misión el estudio del intenso campo electromagnético del planeta y las auroras de sus polos. Los resultados preliminares arrojan que la intensidad de la magnetosfera es mucho mayor de lo previsto. Aún es pronto para definir el posible interior o estructura interna del planeta así como su formación primigenia, ignorando por el momento si pudiera ser rocoso y la cantidad de agua que pudiera contener, para dar pistas de la formación del sistema solar.

La sonda Juno es una misión del programa New Frontiers de la NASA, al igual que la sonda DAWN actuamente orbitando el planeta enano Ceres y la sonda New Horizons, rumbo a un pequeño cuerpo transneptuniano tras haber sobrevolado Plutón. Es la sonda dotada con paneles solares que más lejos ha viajado en la historia y solo la sonda Pioneer 11 había sobrevolado los polos de Júpiter con anterioridad, el polo norte en una ocasión en el año 1974.

Por último despedimos el artículo con esta impresionante imagen, nada menos que los anillos de Júpiter fotografiados desde el interior por primera vez y con la constelación de Orión al fondo… Sencillamente alucinante.

Los anillos de Júpiter vistos desde su interior con la constelación de Orión al fondo, captadas por la sonda Juno.

Los anillos de Júpiter vistos desde su interior con la constelación de Orión al fondo, captadas por la sonda Juno. Créditos: NASA.

Los anillos de Saturno y órbitas de sus lunas más próximas

Saturno anillos y lunas próximas

Saturno anillos y lunas próximas. Créditos imágenes: NASA/ESA/JPL. Composición: Julio J. Díez. Pincha en la imagen para ver a tamaño real

El rover Opportunity camino de “Perseverance Valley” y descender al cráter Endurance

Hacía algún tiempo que no comentaba nada del rover Opportunity en Marte. En enero cumplió 13 años en la superficie marciana dejando atrás la zona conocida como “Cape Tribulation”, una región situada al borde del cráter Endurance, donde el viejo todoterreno de la NASA lleva recorriendo y estudiando desde hace 18 meses, analizando las rocas marcianas más antiguas hasta hasta la fecha.

Durante los próximos días el rover iniciará su descenso hacia el interior del cráter de 22 kilómetros de diámetro, por una zona denominada “Perseverance Valley”, donde hay unos rasgos perpendiculares al borde del cráter, donde el terreno es más joven y erosionado quizás por el viento, agua o hielo y así poderlo comparar con otra zona ya visitada anteriormente denominada “Rocheport”.

Borde del cráter Endurance captado por el rover Opportunity

Horizonte del rover Opportunity. A la izquierda está el borde del cráter Endurance. Créditos: NASA/JPL/J.Sorenson

Desde hace casi dos años el equipo lleva lidiando con el problema que sufrieron con la memoria flash. Por ello todas las observaciones realizadas las deben enviar el mismo día para no perderlas. El rover, diseñado inicialmente para una misión de 90 días, lleva más de 13 años recorriendo la superficie de Marte y es el ingenio humano que más distancia ha recorrido en otro mundo, superando ya los 44 kilómetros.

Mirada atrás del rover Opportunity

Zona recientemente recorrida por el rover Opportunity al borde del cráter Endurance. Créditos: NASA/JPL/J.Sorenson.